lunes, 21 de mayo de 2007

Un día decidiste devolverme al lugar donde crees que pertenezco. Me quitaste lo que me habías dado y me dejaste después de dar una vuelta, en la escaleras que anteceden la puerta de mi casa. Cerramos un ciclo. Dimos la misma vuelta de siempre, pero hoy me quitaste todo antes de partir. No sé donde estás. Me gustaría saberlo para ser más clara al escribirte. Sin embargo, sé que te escribo a vos porque, si no fuera así, esto no sería tan difícil. Aprecio tus esfuerzos por tratar de hacer poco notorio el que no volveremos a pasear por la ciudad, bajo la lluvia fría, sobre el pavimiento fresco, con abrigos gordos o desnudos. No, porque me arrancaste de las muñecas las cadenas, pero me dejaste de nuevo al frente de mi casa, como si después de hacerme creer libre te pareciera que es mejor dejarme en un lugar seguro. Tal vez pensaste en dejarme en otro lugar, pero mi casa te pareció adecuada para no sentirte responsable de haberme impulsado, de haberme dado ánimos, de haberme dicho que adelante no pasaba nada malo, que todo iba a estar bien. Te pareció adecuado dejarme ahí para dejarme sin vos.

No hay comentarios:

Datos personales

Mi foto
Medellín, Antioquia, Colombia