martes, 23 de octubre de 2007

A ella?

Le pasó que un día cuando estaba pequeña se encontró con la penosa necesidad de hacer un nudo. Tenía que amarrarse los zapatos y no había otra forma de hacerlo, entonces debía saber hacer un nudo.

Al descubrirse en ese apuro, se sentaba largas horas en el patio de la casa de su abuela intendando enrredar las lanas con las que la anciana tejía una bufanda. Las acercaba mucho mucho, segura de que ellas solas iban a juntarse y a aparecer depronto unidas, sin poderse soltar. Intentaba también observar detenidamente a los mayores hacerlo, pero no lograba desentrañar el método correcto para hacer que luego no se deshciera el nudo. Cundo se rendía de intentar con los métodos convencionales, sacaba de debajo de la cama de su abuela una botella de Colombiana con un líquido que en la casa llamaban "agua bendita". Decían que hacía milagros, entonces ella empapaba las lanas metiéndolas hasta el fondo del recipiente, pero no pasaba nada.

Mamá llegó tarde una noche y la encontró dormida, con las lanas en las piernas. Casi que le dolía tener que despertarla para que se lavara los dientes y se pusiera el abrigo para irse de nuevo a casa, pero ya era tarde, había que apurarse. Mamá la llamó, la voltió, le dijo: "Hija, levántate y vámonos. Cuando cuente tres..." Mamá en el trajín, apretó sin querer las lanas y las devolvió a los manos de su hija, que quejándose se paraba de la cama.

Cuando abrió lo suficiente los ojos para ver que en sus manos, las fibras verdes y azules ya estaban trenzadas, comprendió de pronto el secreto. "Práctica" se dijo feliz. Nudo igual a práctica.

2 comentarios:

david co dijo...

me gusta

Juana dijo...

yo no tengo practica, y estoy haciendo un nudo cada ver peor

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