martes, 18 de diciembre de 2007

Calzones blancos

Soy una mujer de vagas tendencias intelectuales. Lo siento, no lo he leído todo y no sé si quiera. Me gusta mirarme el ombligo y cedo el paso cuando van caminando muy rápido.
Vivo un poco por la belleza, un poco por el sol, un poco por la duda, por el ocio, por la deuda, porque toca, un poco porque quiero.
No me he sido totalmente fiel. Quisiera asegurar que puedo cumplir todas mis promezas, pero soy incapaz de decir barbaridades a conciencia.
Me he encontrado con la suerte y la fortuna como quien se encuentra los miembros de su hogar y no he sido culpable, solo receptiva.
Soy casi tan animal como cualquier otro, pero no tan libre. No, no tanto. Repito por vicio una misma cosa en distintas formas. Tengo algunas costuras mal hechas y no quepo en todas partes, pero puedo ser útil.
Me gusta enroscarme y acurrucarme después de que abro los ojos, cuando tengo sueño, cuando hay un rincón provocativo, cuando quiero que me quieran más.
No todo lo que siento se nota. Quisiera acostarme en una hamaca más amenudo. Quisiera no tener que acumular lo que escribo, pero no puedo, entre muchas otras cosas. Y quisera que los ventanales de mi edificio fueran más grandes.
Aunque la cerveza puede volverme barrigona, como Homero, siento un profundo cariño por ella. Suelo preocuparme por los colores que combinan y descubrir cada día más, que todos podrían combinar con todos.
No contesto al teléfono siempre que me llaman.
Y guardo secretos.

Jack

Jack viene silvando por la acera.

Jack a veces hace cosas que no quiere hacer. Hoy, le provocaría un poco de acción pero no tiene más que una situación lenta, un calor estático y un viejo que pinta las ruedas de su carreta con una brocha untada de pintura verde. Jack cierra un poco los ojos, los abre, da pasos en dirección al otro extremo del parque. Se tropieza. Se rompe la frente, un hombre con un perro viene a ayudarlo, sangra, corren, está en urgencias, le limpian la herida con un líquido caliente,le cosen la cabeza sin anestecia porque hay que suturar pronto,parece deshidratado, suda, está pálido,el hombre del perro se va, le deja una tarjeta, olvida su celular, vuelve por él, sale corriendo tras la saliva del perro, Jack está mareado, muy mareado, es mandado a casa con cuatro puntos en la cabeza, Jack vuelve a casa. Jack tiene que descansar. Sí. Tiene que descansar. Definitivamente tiene que descansar del día.

Jack silva de nuevo.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Sin culpa

Que sus ojos de cuento nunca se llenen de lágrimas, que sus manos de caricia nunca se cansen, nunca se detengan, que siempre sean recorridos los caminos de lunares, que sus labios de miel no sufran. Que su mirada noble se mantenga en alto, que sus tennis no paren de ensuciarse.

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