jueves, 20 de marzo de 2008

Verdad en medias

Nada es para siempre.

martes, 18 de marzo de 2008

El viejo de la silla de madera

Tranquila señorita, no son más que palabras. No hay porqué sufrir tanto, no son más que palabras, de verdad. Acomodadas de tal manera que parecen relevantes en exceso, pero mirándolo bien, no son más que historias de las que a veces nos toca ser personajes. Además, no es un gran secreto que todo escenario muta, así que tenga paciencia y sepa que no son más que palabras. Asumidas de tal manera que parecen hirientes en exceso, pero que son sólo emociones pasajeras disfrazadas con sonidos. Impulsos caprichosos que mezclados con la polución y las otras circunstancias duelen... pero pasan. Créame señorita que los años no son en vano.

Ríase un momento de la poca importancia que todo ésto podría tener si fuera usted un payaso en vez de una estrella de rock and roll. Cómo cambiaría la situación, ¿no? Le mostraría los dientes al público y las lágrimas serían de pintura negra y se verían sobre el resto de la cara blanca, insignificantes. ¿No le gustaría intentar? Aunque no lo hiciera por mucho tiempo, probar qué se siente no darle tanta importancia a todo, ¿no? Porque señorita, ésto que usted ve, todo ésto, no son más que palabras que los humanos hemos sobrevalorado para sentirnos importantes en esta tierra que poco nos necesita. Créame señorita, que los viejos sabemos esas cosas, de verdad.

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