domingo, 30 de noviembre de 2008

Seres necesarios

Cuento escrito por el señor Cortázar, que tan feliz me hace y que tanta compañía me ha hecho. Tal vez ya lo conzcan, pero no sobra recordar.

EL CANTO DE LOS CRONOPIOS

Cuando los cronopios cantan sus canciones preferidas, se entusiasman de tal manera que con frecuencia se dejan atropellar por camiones y ciclistas, se caen por la ventana, y pierden lo que llevan en los bolsillos y hasta la cuenta de los días.

Cuando un cronopio canta, las esperanzas y los famas acuden a escucharlo aunque no comprenden mucho su arrebato y en general se muestran algo escandalizados. En medio del corro el cronopio levanta sus bracitos como si sostuviera el sol, como si el cielo fuera una bandeja y el sol la cabeza del Bautista, de modo que la canción del cronopio es Salomé desnuda danzando para los famas y las esperanzas que están ahí boquiabiertos y preguntándose si el señor cura, si las conveniencias. Pero como en el fondo son buenos (los famas son buenos y las esperanzas bobas), acaban aplaudiendo al cronopio que se recobra sobresaltado, mira en torno y se pone también a aplaudir, pobrecito.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Código

G y T, no pueden decirse casi nada de lo que quisieran decirse.

-Hola
-¿Cómo amaneciste?
-Bien, ¿tu?
-Algo cansado. No dormí casi.

Hacen silencio y siguen tomando cada uno de su chocolate.
No se miran.

-Y...¿cómo sigue tu mamá?
-Está mejor. Ya puede salir.
-Que bueno.

Pero intentan que en cada palabra se esconda el mismo mensaje.

-¿Quieres el último traguito?
-Bueno.

El problema, es que en ninguna palabra cabe.

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