sábado, 3 de abril de 2010

El sueño te toma por partes. Te abrazo, a falta de una cobija para ponerte encima. Respiras. El aire te embarga y yo imagino el recorrido que hace por tus deseos, por tus silencios, por tus venas hasta volver a salir. Mi mano, puesta sobre tu costado, se eleva despacio y baja sin querer. Sonrío porque vives y yo estoy cerca para celebrarlo. Los músculos, antes tensos, listos para nadar en el río, para saltar o curar las heridas que te hago sin querer, ahora descansan. Miro tu espalda. Me gusta. Siento cómo tus brazos se van haciendo más grandes y se van acercando más al suelo. El ritmo que te mueve se hace más lento, se une por un momento con el sonido de las chicarras. Duermes, y yo cierro los ojos para perseguirte y dormir también.

3 comentarios:

yo no me llamo javier dijo...

Morfeo es hermano de Tánatos, a fin de cuentas la muerte y el sueño tienen la misma sangre.

Juana dijo...

ME ENCANTO! SE VE QUE LLEVAS BIEN CON EL PAPEL, ES MUY LINDO LEER ALGO QUE TE RECREA UNA HISTORIA EN LA CABEZA, Y QUE LLEGA.
TE SIGO!
PAZ!

Catalina. dijo...

Gracias por leer chicos.
Un honor.

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