jueves, 29 de diciembre de 2011

Voy a construir un pozo de silencio en mi balcón,
entre la mata de albahaca y la silla de mimbre,
para sumergir mi cabeza en él cada que vos vengás con tus preguntas
de quién soy y qué quiero.

lunes, 12 de diciembre de 2011

La-la-lara-la

Camino. Es de noche. Siento que me persigue alguien. Temo.
Camino más rápido. Se me ocurre cantar para espantar al ladrón.
Soy tonta. Ningún ladrón va a guardar un cuchillo porque estoy cantando.
Pero me calma, así que sigo cantando para espantar mis miedos.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Tuve que dejar de sufrir por el mundo para sufrir por mi país,
tuve que dejar de sufrir por mi país para sufrir por mi familia,
tuve que dejar de sufrir por mi familia para sufrir por mí,
tuve que dejar de sufrir por mí para velar por mí y vivir...

lunes, 7 de noviembre de 2011

Todo se acaba...
pero mientras dure,
hay que cuidarlo.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Héroe

Con valentía aguantó el paso de las páginas, cruzó océanos y colinas, luchó. Pero cuando Pablo cerró el libro, el héroe se sentó en el último renglón y lloró.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Techo

Los observo y me sorprende cómo hablan de plantas, noticias, enfermedades tropicales, vecinos, llaves de baja calidad, robots miniatura e incluso del suelo que sufre una humedad, pero nunca mencionan el techo que se está viniendo abajo... encima de nuestras cabezas.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Abrazo

Intuyo que no es un resorte del colchón
ni un insecto luminoso que nos divide
dejando un espacio vacío en la cama.
Nos damos la espalda porque cada uno
abraza su dolor
y no tiene cómo abrazar al otro.
Qué terrible saber que siempre que hablo me puedo estar equivocando.

domingo, 19 de junio de 2011

Quiero cantar una cancioncita pequeña. No gritar por los corredores vacíos mi nombre, no delante de las multitudes mis anhelos, no encima de las mesas mis pensamientos. Sólo dejar entrar el aire y hacer malabares con él hasta sacarlo otra vez. Cantar una melodía pequeña, que no te canse, que tú puedas cantar conmigo.

Ironías

No inventé, todo es fruto de observaciones directas. Escucho personas que dictan tajantes a sus hijos qué deben hacer y aún no entiendo cómo crecen tales chicos, en mares de contradicciones y dobles morales. En su honor, este escrito.

No matarás. Tal vez matarás si matas a quien es malo. Apoya el partido político contrario. Si es drogadicto. Si estorba (sabrás quien estorba, no te preocupes).

La casa es sagrada. Pero si en la casa hay gente despreciable que no piensa como nosotros hay que destruirla.

Debes respetar a los demás, pero si los demás son homosexuales o de otra raza, debes retirarles tu respeto y alejarte para que nadie te vea cerca.

No robarás. A menos que robar signifique un enorme beneficio para tí o tu empresa, o en caso de que puedas llamarlo de otra manera.

Amarás tu patria pero te irás de ella y nunca dirás que tiene futuro a no ser de que estés frente a un extranjero. En caso de que eso suceda, defenderás tu raza fuerte y pujante.

Creerás que los medios de comunicación son mentirosos, sólo sabrás que no lo son si dicen algo que tu ya crees verdadero.

Serás justo y separarás las manzanas buenas de las manzanas podridas (tú nunca serás una manzana podrida y ya deja de preocuparte).

Amarás a tus semejantes pero ignorarás aquello que pueda hacerlos felices burlándote de su ingenuidad.

Debes construir una familia y amarla, pero debes hablar mal de tu suegra, desear serle infiel a tu esposa, comprarle regalos a tus hijos y enseñarles a repetir estas palabras.

sábado, 23 de abril de 2011

Aprender a aguantar.
Todos me lo advirtieron.
Papá, mamá, amigos.
"Aprender a sufrir es importante".

Resistir, poner la otra mejilla,
pasar por la injusticia
o por la incertidumbre
como se pasa por el bosque
o por la casa de un vecino.

Cerrar los ojos,
respirar profundo,
contar,
romper papel,
sonreír, trotar,
tragar saliva o lágrimas,
hacer bromas que ridiculicen la situación,
visualizar la solución del problema,
confiar en dios,
confiar en el destino,
confiar en uno mismo...

Evitar los gritos y los lamentos.
Tener cuidado de ocultar que duele el pecho
y aplicar la técnica ancestral de la resignación.
Seguir adelante,
sin dar tiempo al miedo
o la rabia.

Debí aprender mejor.
Así no molestaría a nadie.

miércoles, 20 de abril de 2011

Roja y lunareja

"Me la llevo", declaré. Pequeña, rectangular, páginas cremosas, pasta roja con lunares color marfil. Guardé la libreta en mi bolso, soñando escribir en sus papeles perfectos algo valioso, frases que pudieran sacar una confesión silenciosa a su lector, una mueca desgarradora o una carcajada. Algo que ni siquiera podía imaginar aún, pero que soñaba cada vez que veía la superficie roja y pecosa.

Por ser bella, decidí no guardarla en un cajón o en un armario, sino llevarla conmigo para observarla cuando me fuera posible y disfrutar la textura rugosa de su portada cuando encontrara la ocasión, semana tras semana, esperando escribir en ella algo, algo bueno, algo que no se me ocurría.

Después de un tiempo los recibos, los volantes callejeros, el mecato barato y el celular, desplazaron la libreta y en algún momento que no recuerdo, la saqué de mi cartera.

Hoy la descubrí asomada entre una pila de libros académicos. Feliz de verla, la abrí apresurada soñando su pureza. La primera hoja seguía siendo perfecta, pero la siguiente y las siguientes, estaban atiborradas de números telefónicos, listas de actividades y de mercado, rayones de lapicero quedándose sin tinta y una enorme cara feliz dibujada por una compañera de clase.

Mi madre, exaltada y molesta por el valor que concedo a estas pequeñeces, al pasar por mi habitación y cruzarse con mi rostro aterrado, me regala, para consolarme, un par de hojas cuadriculadas, cada una, atravesada por el nombre gris y diagonal de una empresa de seguros.

Triste, recorro de nuevo mi sagrado objeto, haciendo un duelo sincero al escrito maravilloso que nunca existió en sus páginas, mientras mi madre grita desde lejos que le entregue el librito que tengo entre las manos para aliviar, por fin, la cojera bailarina de la mesa del comedor.

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